La vida de un trompo.


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La vida de un trompo.

¡Hola a todos en steemit! de parte de @electrodo de Margarita para el mundo.


Un saludo a todos los poetas y escritores existentes en esta comunidad.


Hoy les traigo una de esas historias de niños que me encantan escribir, sus travesuras y el aprendizaje de una escuela llamada vida. Aquí les dejo unas líneas que deseo compartir con ustedes espero de corazón les guste.[Una vez más pido mil disculpas me es un poco complicado y difícil publicar por el teléfono.]


Tallado a mano, una labor artesanal me dio forma y color; recuerdo que en mis inicios era blanco, rojo y azul; era el que más bailaba y aunque algunas veces nos fue difícil ganar siempre nos divertíamos; el sonido del cordel era el inicio de aventuras, las carreras de los chicos por llevarnos en sus manos.

En los juegos, alguien tenía que perder, era una competencia donde los mejores compartían el podio, y el menos afortunado tenía que someter su trompo a las penitencias pactadas; obvio más de una vez estuve en ese lugar; por eso el deterioro de mi cuerpo, la pintura marcada y cicatrices que recuerdan la derrota, no todas las veces se podían ganar; el niño que me llevaba en manos aprendió humildad.

En una ocasión perdí la punta, no pude seguir bailando, la preocupación llenó al niño, una lágrima corría por su mejilla, no sabía cómo hacer, llegó aquel adulto y su solución no convencía, la modificación y el clavo era macabra, la idea del vecino le convenció (sin duda era mejor) ubicaron una punta igual, con un pegamento me colocaron la prótesis y al bailar se notó la diferencia, el niño no entendía que sucedía sus intentos no daban buenos resultados, decidido a no jugar más se alejó de los amigos, algunos días pasaron, su padre le regaló uno igual a mí, aunque no lo quería, el padre le hizo ver que el tiempo es inclemente y la vida se nos va, envejecemos… -Piensa que este es el hijo de aquel que te dio tantos momentos de alegría y pon en práctica todo lo aprendido en este nuevo camino.

La alegría volvió, los años pasaron, hoy es un adulto y les cuenta la historia a sus hijos, mientras le muestra su primer trompo (siempre me tuvo con él) el cordel y la punta torcida, algo reparable en su reliquia de niño.

Nadie en verdad perdía en esos días, sonreír y compartir es una dicha, si en el proceso aprendes no puedes decir que perdiste. Yo le agradezco su compañía.


Un abrazo a todos.


Bendiciones a todos en este día @electrodo.

Me despido dándole las gracias por aceptarme como uno de ustedes y esto es solo un abre boca de tantas cosas y anécdotas que les pudiera contar de mis días, hay quien dice que si me pusiera a contar mi vida pudiera escribir un libro que tengo más historias que condorito, jejeje….

FuenteImagen editada con BeFunky

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