Yo, el llano y la isla [Más criollo que las alpargatas].


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Yo, el llano y la isla [Más criollo que las alpargatas].

¡Hola a todos en steemit! de parte de @electrodo y @lecumberre.


Un saludo a todos los poetas y escritores existentes en esta comunidad.


En conversaciones con mi amigo @lecumberre hablando de anécdotas de los recuerdos y tantas cosas se nos ocurrió tomar un espacio y trabajar juntos en nuestros escritos la idea es hablar de Venezuela de la cultura las comidas nuestras costumbres en un espacio que llamaremos «Más criollo que las alpargatas». Aquí les dejamos unas líneas que deseamos compartir con ustedes esperando de corazón les guste es nuestro primer trabajo y seguro tendrá cambios y arreglos a futuro.[Una vez más pido mil disculpas me es un poco complicado y difícil publicar por el teléfono.]

En la década de 1960, viví la infancia en Las Mercedes del Llano, un pueblito travieso que, como lo indica su nombre, pertenece a la región llanera venezolana.

Desde muchacho he sido bochinchero, bromista y, sobre todo, amigo popular, poeta, chistoso, soñador y loco, algo que no se me quita con los años, (y este 23 de abril arribaré, Dios mediante, a 65 años). Y recuerdo que en esa localidad, mi vecina era una señora de nombre Carmen Morao, doña Carmen Morao, oriunda de Puerto La Cruz, y a mí siempre me fascinaba ir a su casa a oír referencias de la región oriental, pues ella no dejaba de «hacerme coco» con la isla de Margarita.

¡Y vaya imaginación que a ella le gustaba despertar en mí! Yo le decía que «un día de estos le alzo la pierna al caballo de mi tío Isidro, y me voy montado en él, cruzando ríos y mar». Doña Carmen Morao ponía un rostro de picardía ante mi ingenua ocurrencia.

Y soltaba unas carcajadas cuando yo le decía que iría cantando canciones de «Los Beatles» al andar de pueblo en pueblo, y pensaba que la isla me quedaba al apenas llegar a Chaguaramas, que era otro lugar a unos 20 minutos de viaje en carro. ¿Un niño llanero montado en un caballo y cantando en inglés en esos tiempos? ¡Qué locura! Con los años he comprobado la absurdidad de mis ocurrencias.

Sin embargo, en algunas ocasiones, antes de dormir, me pongo a pensar en esas situaciones de infancia, y ¡cuánto quisiera contarle a Carmen Morao que estoy listo para irme con ella en el anca de ese mismo caballo que se comió el almanaque!

¡Arre, caballo, que ya vamos llegando!

Un abrazo a todos.


Bendiciones a todos en este día de parte de @electrodo y @lecumberre.


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