Los mandados de tía Clemencia.

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Los mandados de tía Clemencia.

¡Hola a todos en steemit! de parte de @electrodo de Margarita para el mundo.


Un saludo a todos los poetas y escritores existentes en esta comunidad.


Hoy les quiero hablar de una señora muy querida por mi y era mi tía Clemencia ella era una señora mayor de muy corta estatura pero con un corazón inmenso . Aquí les dejo unas líneas que deseo compartir con ustedes espero de corazón les guste.

Tía Clemencia era hermana de mi abuela, era una señora de baja estatura y de edad avanzada, ella tenía un solo hijo que se llamaba Enrique, le decían chopy, el trabajaba en los barcos, por eso se iba por muchos días de su lado.

Yo siempre le daba vueltas, ósea la iba a visitar para saber que estuviera bien; ella me contaba de sus años, su juventud, sé que su trabajo estaba relacionado con los servicios domésticos en casa de unos norteamericanos que la ayudaron mucho.

Ella ya sabía la hora en la que pasaba por su casa, me guardaba algo de comer, hacia unas arepas telitas que podían durar días y siempre estaban suaves, me hacía unos huevos revueltos, rallaba queso y una taza de café con leche ¡era perfecto! algunas veces variaba el menú, eso lo preparaba mientras le iba hacer el mandado, podían ser algunas cosas de uso en el hogar, a veces algo de comida, pero tenía un gusto peculiar por las cervezas, era algo como que indebido enviar a un niño para comprar alcohol, pero ya la señora de la bodega no me regañaba y me las vendía ella sabía que eran para la Tía Clemencia.

Dos a la semana, solía pasar de tres a cuatro solo a veces, al llegar se tomaba una mientras me veía comer, luego me prendía la tv, a veces me quedaba dormido un rato y al despertar me iba a la casa.

Ella murió de 102 años, estando yo lejos de la isla, fue una señora muy buena, siempre la recordaré a mi tía Clemencia como esa viejita linda que compartía conmigo sus alegrías, y que me enviaba a hacer los mandados más por llevar alegría.

El valor de las personas mayores en nuestra cultura es un regalo a la juventud, nuestra historia y las generaciones futuras. Cada abuelita es un regalo que nos llena de amor y de gratos ratos.

Me despido dándole las gracias por aceptarme como uno de ustedes y esto es solo un abre boca de tantas cosas y anécdotas que les pudiera contar de mis días, hay quien dice que si me pusiera a contar mi vida pudiera escribir un libro que tengo más historias que condorito, jejeje….

FuenteImagen editada con BeFunky

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